Die Walküre (La Valquiria) | Richard Wagner - Der Ring des Nibelungen (Clemens Krauss, Bayreuth 1953)


Der Ring des Nibelungen es un ciclo de cuatro óperas épicas (si bien el autor prefería el término drama), compuestas por Richard Wagner y basadas libremente en figuras y elementos de la mitología germánica, particularmente las Sagas islandesas, así como del cantar de los nibelungos medieval. Estas óperas son El oro del Rin (Das Rheingold), La valquiria (Die Walküre), Sigfrido (Siegfried) y El ocaso de los dioses (Götterdämmerung), todas ellas forman parte del Canon de Bayreuth. La música y el libreto fueron escritos por Richard Wagner en el curso de veintiséis años, de 1848 a 1874  

Die Walküre (La Valquiria)

Hans Hotter, Dietrich Fischer-Dieskau, Josef Greindl, Astrid Varnay, Wolfgang Windgassen, Ramon Varnay: vocal soloists
Bayreuth Festival Orchestra & Chorus
Clemens Krauss: conductor

Quotes
I will proceed to proclaim the 1953 Bayreuth Festival Ring conducted by Clemens Krauss the best on records … Hotter in his prime as Wotan, Wolfgang Windgassen in his first Bayreuth Siegfried … and Astrid Varnay as a womanly, impassioned Brunnhilde. The rest of the cast, with minor exceptions, matches the competition point for point and easily surpasses all other Rings … The sound, remarkably solid and natural for a live recording of that era, favors the voices in a way that doesn’t slight the orchestra. But what lifts this Ring to preeminence is the conducting of Clemens Krauss … Tempos move forward purposefully, on the whole, but without slighting the music’s mystery and tragedy. And the intensely dramatic and ecstatic moments, those great outbursts to which Wagner rises with satisfying frequency, are delivered with blinding passion. Hear this Ring, and find out what this music, and Richard Wagner, are all about.” — John Rockwell, New York Times 
Hear this Ring, and find out what this music, and Richard Wagner, are all about.” — New York Times

OPD | allmusic

Richard Wagner - Der Ring des Nibelungen (Hans Hotter, Bayreuth 1953) | Die Walküre
Illustration by John Martinez
Extra
El siguiente texto pertenece a El Anillo del Nibelungo contado por un idiota publicado en el foro Una noche en la Ópera

Die Walküre (La Valquiria)


ACTO I


Escena I:
En medio de una tormenta, un hombre entra, herido y desarmado en una casa construida alrededor de un árbol, en medio del bosque. Cae rendido y la dueña de la casa entra a ver qué sucede. Le da de beber y cuida de él. Surge un primer flechazo...algo en ellos les induce instintivamente a quererse. Él le pregunta a ella quién es y ella contesta:
-"Esta casa y esta mujer (OJO AL DATO: y esta mujer) son propiedad de Hunding"...(entre líneas: estoy casada con un tal Hunding, para el que soy como un mueble, una propiedad más)
Ella le pregunta a él que de quién huía y él le dice que la desdicha es quien le persigue...a todas horas.
-"Me voy, sólo puedo traerte desdicha"
Hace ademán de irse, pero ella se lo impide y le dice, deseperada, pero manteniendo el tipo:
-Quédate, pues, no puedes traer desgracias donde ya habita la desgracia.
Un infortunado y una infortunada se han encontrado. Así comienza la Walkyria.
Él dice: "Wehwalt (nombre que significa "desgraciado") me llamo a mí mismo: esperaré a Hunding".

Escena II:
Entra Hunding y se topa con un hombre en su casa, ella se apresura a comentarle que lo ha encontrado herido y tal...Wehwalt le espeta a Hunding:
"Techo y bebida le debo:
¿culparás a tu mujer por ello?"
A Hunding, no le hace ni pizca de gracia el comentario ("un sujeto aquí en mi casa y me viene a decir, aún por encima, de qué puedo y de qué no puedo culpar a mi mujer...vamos, pero éste de qué va?") y le lanza una advertencia:
"Sagrado es mi hogar: ¡sagrada sea para ti mi casa!" (a buen entendedor...  )
Y le dice a ella: "¡Prepara la cena a los hombres!" (toma! y decíais que Rodolfo el de la Boheme era machista? un ama de casa es lo que es, en comparación con este Hunding! )
Hunding está intrigado, le parece que su inesperado huésped y su mujer se parecen mucho...y le pregunta quién es y qué le ha pasado.
Él contesta, misteriosamente, "no puedo llamarme Friedmund (=mensajero de la paz), tengo que llamarme Wehwalt (=el desgraciado)...mi padre se llamaba Wolfe ("Lobo") y vivía con él, con mi madre y con MI HERMANA MELLIZA, pero éstas desaparecieron" (atención a las mayúsculas...esto ya va tomando forma, eh?  )...y empieza a contar toda suerte de penurias...hasta llegar a la última:
-"Que cómo he llegado aquí? Pues nada, que a una chica la iban a casar a la fuerza con un tipo y entonces salí a defenderla y se montó un Cristo...empecé a repartir espadazos a diestro y siniestro, pero al final la pobre murió en la refriega, yo me quedé desarmado, herido y echo un cisco y aquí me he refugiado"
Hunding se levanta con cara de pocos amigos:
-"Anda, fíjate tú, qué casualidad...que me vinieron a avisar de que en la boda de mis parientes se había montado una refriega y que fuese inmediatamente a vengarlos y voy y me encuentro al asesino aquí mismo, en mi p*** casa!!"
Wehwalt no tiene escapatoria...desarmado y herido...pero Hunding, es, a pesar de todo, un hombre de honor:
-"Mira, guapito de cara, las leyes de la hospitalidad (cosas de la tradición germánica y nórdica) me impiden darte matarile ahora mismo, pero mañana por la mañana te voy a soltar y voy a hacer sopa con tus huesos".
Echa a la mujer de la sala, encierra a Wehwalt y éste se queda sólo y desamparado, en medio de la noche, esperando que amanezca y lo manden al otro barrio.

Escena III:
Wehwalt se queja amargamente: su padre le había prometido que en la extrema necesidad encontraría una espada que le salvaría y aquí no hay espada ni p***** en vinagre, aunque la mujer de Hunding ya es suficiente premio, que está muy bien, la chica -piensa él...en medio de estas reflexiones, entra la mujer:
-"Escucha...acabo de darle un Valium con la hidromiel a mi marido...huye, mientras puedas...pero antes...te voy a contar una historia...
Mira, a mí también me casaron a la fuerza con el Hunding éste...y estaba yo toda infeliz en mi boda cuando, de repente...
Entró entonces un extranjero:
un anciano
con grisácea vestimenta;
llevaba calado el sombrero,
que le tapaba uno de los ojos,
pero los rayos del otro
causaron temor a todos;
solamente a mí me miró
con agrado
dándome pena y alegría a la vez.
A mí me miró con dulzura,
y a ellos con furor mientras
blandía una espada en la mano;
después la hundió
en el tronco del fresno (SE REFIERE AL FRESNO EN EL QUE HAN CONSTRUIDO LA CABAÑA)
allí la clavó
hasta la empuñadura:
la espada sería de quien
la arrancara del tronco.
Por mucho que audazmente
se esforzaran,
ninguno de los presentes
logró arrancar el arma;
huéspedes vinieron
y huéspedes se marcharon,
los más fuertes
tiraron del acero,
ni una pulgada
cedió en el tronco:
allí sigue clavada la espada.
Entonces supe quién era aquel
que saludó a la transida de dolor
yo sé también a quién destina
la espada clavada en el tronco!!".
(sí, ya sé que es una intervención muy larga, pero no me digáis que no es una preciosidad)
Wehwalt se lanza a sus brazos y, mágicamente, la puerta de la casa se abre...ella se asusta y grita: "¿Quién ha entrado?".
-"Es la primavera, cariño" -dice él- y le canta una canción de amor.
-"Tú eres la primavera", el contesta ella extasiada, "por la que tanto soñé en mis noches de invierno".
En medio del amor y del flechazo, ella se da cuenta (con ese poder de observación tan femenino) que él se le parece y que ella también tuvo un hermano mellizo, al que perdió cuando era niña...así que...SEREMOS HERMANOS???
Pero, algo no cuadra..."dices que tu padre se llamaba "Lobo"??". Y él contesta: "No, se llamaba Wälse, y tenía el mismo brillo en los ojos que tú!".
"Ya está...todo encaja...somos hermanos, nuestro padre es Wälse...fuimos separados cuando éramos niños, pero ahora nos hemos reunido y nadie nos volverá a separar. Ésa es la espada que mi padre clavó en el fresno, la que a ti te prometió. Arráncala, arráncala, Siegmund, así te llamaré, Siegmund (=el victorioso)!!".
Y Siegmund se lanza hacia el fresno y arranca la espada, ante el entusiasmo de ella (en la grabación III, de hecho, la cantante literalmente, grita en el momento en el que él saca la espada).
-"Siegmund me llamo desde ahora, mujer, te quiero y te ofrezco como dote esta espada, a la que llamaré Nothung (=la necesaria), porque la conseguí en la extrema necesidad...fuggiam, fuggiam gli ardori inospiti (ah, no, ése es otra historia, perdón...  )...huyamos, huyamos, lejos de aquí, vayamos donde la primavera siempre sonríe".
Y ella grita: "Si tú eres Siegmund, yo me llamaré Sieglinde (más o menos, "la que sigue al victorioso")"
-"Eres mi hermana y mi mujer!" -exclama él- "Que florezca así la sangre de los hijos de Wälse!!"...da un La agudo, coge a Sieglinde y salen despavoridos hacia la sonriente noche de primavera que les espera fuera, lejos de la opresiva cabaña de Hunding. 

ACTO II


(En el que entendemos qué c****** tenía que ver el ACTO I con el ORO)
EL Acto empieza con el Leitmotiv de la huida de Siegmund y Sieglinde al que sigue el de la Walkyria. En la roca de las Walkyrias tenemos de nuevo a Wotan, diciéndole a Brünhilde, la Walkyria que da título a la obra e hija de Wotan (al igual que Siegmund), que embride su corcel , vaya a proteger a Siegmund y mande a Hunding al infierno más hondo.
Brünhilde, loca de alegría se pone a saltar de peñasco en peñasco cantando su grito de guerra (si hacemos caso a los que piden producciones ajustadas al libreto, a la Nilsson habría que ponerle un teleférico para que fuese de peñasco en peñasco...  ), cuando vislumbra a Fricka, la mujer de Wotan viniendo hecha una furia.
-Papa, me piro, que tu jefa viene que da miedo verla y hay mucha vajilla a mano.
Se va Brünhilde y llega Fricka, clamando por Hunding..."pero esto qué es? soy la diosa del matrimonio y tu hijo anda por ahí levantándole la mujer a otro que es, además, su propia hermana!". Wotan le intenta dar esquinazo verbal, pero Fricka no es mujer a la que se pueda dejar sin contestación y clama (en uno de mis momentos favoritos de la obra):
-"Cuándo se ha visto que dos hermanos se amen??"
A lo que Wotan responde:
-"HOY lo has visto". (me encanta, es casi un himno a la tolerancia)
El caso es que Fricka no cede y le echa en cara a Wotan que, aún por encima de andar por ahí teniendo hijos con otras (estilo Zeus), permite que sus hijos la deshonren, vulnerando los principios básicos del matrimonio. Wotan le insinúa que Siegmund tiene un papel muy relevante que cumplir, pero ella sigue erre que erre y le dice:
-Mira, majo, tu hijo se ha pasado de listo y ahora Hunding está más que justificado para darle estopa...júrame que no lo protegerás...quítale la espada que le has dado.
Wotan empieza a pasarlo mal..."él se ganó esa espada", dice, pero Fricka replica "sí, pero fuiste tú quien la clavó para él...no le protejas".
Wotan cede: "Vale, no le protegeré"...pero Fricka conoce muy bien a su marido..."sí, pero que la Walkyria tampoco le ayude".
Ahí sí que Fricka agarra por los h***** a Wotan..."no puedo hacer eso, él encontró mi espada, él es mi hijo...".
Pero Fricka le da el golpe final..."qué sería de nosotros si permitiésemos que los hombres se nos subiesen a las barbas, eh? permitirás que un mortal deshonre a tu mujer, eh? niégale la victoria! que Hunding se cobre venganza" Lo juras?".
"Lo juro" -dice Wotan (aquí, Hotter hacía como un susurro, absolutamente espeluznante).
Ya tenemos montado el escenario para el segundo clímax de la obra: Wotan acaba de jurar que no va a impedir que Siegmund muera a manos de Hunding, como expiación por su "pecado" de haberle levantado a su mujer.
Brünhilde vuelve y se encuentra con un Wotan desesperado por lo que acaba de jurar y le pregunta que qué pasa.
Wotan se confiesa: él sabe que el día que Alberich recupere el anillo, el ocaso de los dioses estará cerca. Ese anillo lo sigue teniendo Fafner, quien vive ahora en una caverna, en medio del bosque, consumido por el Anillo, convertido en un ser monstruoso.
El caso es que Wotan, como muy bien han explicado jalu y brunilda, está sujeto a los pactos que hace, de modo que él no puede arrebatarle el anillo a Fafner (porque él mismo se lo ha dado!! véase "El oro del Rhin"). Por eso necesita a alguien que no le deba nada a Wotan, alguien libre, para que se lo arrebate. Por eso crió a Siegmund, para que un día fuese él quien le quitase el anillo a Fafner.
Pero ahora todo se ha ido al garete...Siegmund morirá y es probable que Alberich consiga el anillo. Wotan revela que Erda (véase el Oro del Rhin) le ha profetizado que en el momento en el que Alberich tenga un hijo, el fin de los dioses estará cerca. Y Alberich, se ha enterado Wotan, va a tener un hijo (del que tendremos noticias en el Ocaso de los Dioses).
-"En fin, mi niña" -dice Wotan a Brünhilde- "no ayudes a Siegmund hoy, que muera a manos de Hunding...ya nada vale la pena...todo se ha acabado"
Brünhilde grita: "Estás loco?? no me puedes pedir que mate a tu hijo!!"
Wotan se enfada y le grita:
-"¡Ah, insolente!
¿Atentas contra mí?
¿Quién eres, sino de mi voluntad
la ciega expresión?
¿Al deliberar contigo
he caído tan bajo
que he llegado a ser insultado
por mi propia criatura?
¿Conoces, hija, mi cólera?
¡Tu valor desaparecerá
si un día mis rayos,
aniquiladores,
se precipitan sobre ti!
En mi pecho cobijo la rabia
que arroja al horror y a la nada
un mundo cuya sonrisa
una vez me complació. (me encantan estos versos)
¡Ay de aquel que la provoque!
¡Su desafío le traerá desgracia!
Por eso te aconsejo:
¡no me irrites!
¡Ejecuta lo que te he ordenado!
¡Caiga Siegmund!
¡Sea esta la obra de la walkyria!"
Y se marcha entre truenos y relámpagos. La Walkyria queda sola en el escenario, se arma y se dirige a anunciarle a Siegmund que hoy es su día, el día de su muerte...
Siegmund y Sieglinde avanzan sin descanso...Sieglinde, en un estado febril, le pide a Siegmund que la abandone allí y que huya él solo...alucina con que los perros de Hunding* ya están encima de ellos y que matan a Siegmund y que la espada se rompe...presa del terror y de las visiones, Sieglinde se desmaya.
Mientras Siegmund intenta que Sieglinde se recupere, aparece Brünhilde, grave, solemne, con el escudo y la coraza.
-"Siegmund, mírame, soy aquella a la que pronto seguirás".
Siegmund se queda anonadado ante la visión de la Walkyria en todo su esplendor y le pregunta quién es y qué va a ser de él. Ella le dice que está allí para llevarlo al Walhall junto al resto de héroes y que allí se reencontrará, además, con su padre, Wälse (=Wotan). A Siegmund la idea no parece disgustarle, pero la Walkyria le anuncia, además, que Sieglinde no lo acompañará al Walhall. Siegmund muda su faz y le dice que no piensa ir a ningún lado sin su mujer/hermana.
Brünhilde le dice que eso es imposible: una vez que un mortal ve el rostro de una walkyria no hay escapatoria, habrá de morir. Siegmund le dice que a ver quién va a ser el que lo va a matar, armado como está con la espada que su padre le ha prometido. Brünhilde le dice que va a ser Hunding, y precisamente porque quien le ha hecho esa espada ha decidido su muerte.
Siegmund se desespera y llora de rabia su suerte ante la desmayada Sieglinde. La Walkyria se enternece y le pregunta:
-"¿Tan poco estimas
las eternas delicias?
¿Lo era todo para ti
la pobre mujer que,
cansada y afligida,
yace inerme en tu regazo?
¿Nada tenías más augusto?
A lo que Siegmund responde (lo siento por tanta cita literal, pero es que esta parte me encanta):
Joven y bella resplandeces ante mí,
¡pero cuán fría y dura
te reconoce mi corazón!
¡Si sólo puedes burlarte,
vete de aquí,
virgen perversa e insensible!
Pero si tienes que cebarte
en mi dolor,
solázate entonces en mi sufrimiento:
conforte mi desdicha
tu celoso corazón,
¡pero no me hables más
de las dichosas delicias
del Walhalla!"
Brünhilde se compadece por Siegmund y le pide que le confíe a Sieglinde, que ella la cuidará. Pero Siegmund ha tomado otra decisión: "Nadie sino yo tocará a la pura" y blandiendo a Nothung clama: "ya que quien hizo esta espada me ha traicionado, sirva de arma contra el amigo, la mataré a ella y luego a mí mismo!".
Cuando va a soltar el golpe contra Sieglinde, Brünhilde se lanza sobre él y, apasionadamente, le dice que su amor la ha conmovido y que va a desobedecer a su padre: le dará la victoria a él..."confía en la espada, Siegmund!! la victoria será tuya!!". Y desaparece.
Siegmund retoma la alegría y se oyen a lo lejos los cuernos de Hunding (en todos los sentidos del término,  )...Siegmund va a su encuentro.
Sieglinde, todavía febril, sueña con su madre y con cuando fueron separados los hermanos y se despierta gritando: "Siegmund, Siegmund!!". Pero no ve nada. Sólo se oyen las voces de los hombres combatiendo. Sieglinde grita, desesperada: "Deteneos! Matadme antes a mí!".
Entonces, triunfal, aparece la Walkyria, cubre con su escudo a Siegmund y le dice: "Confía en la espada, Siegmund la victoria es tuya!!". Siegmund blande a Nothung ante un todavía asombrado Hunding, impactado por la súbita aparición de la victoriosa Brünhilde.
Pero...cuando Siegmund va a descargar un espadazo, se ve un resplandor y aparece Wotan con su lanza:
-"Atrás, ante la lanza...en pedazos la espada!"
Y de un lanzazo, rompe a Nothung. Siegmund se queda indefenso y Hunding lo mata. Wotan ve caer a su propio hijo muerto. Sieglinde, aterrada, grita y se desmaya. Brünhilde, consciente de que ha desobedecido a su padre, huye, recogiendo por el camino a SIeglinde.
Quedan solos en escena Wotan y Hunding (este último, suponemos, todavía impresionado por lo que acaba de ver...la aparición de una Walkyria y la posterior aparición del propio Wotan). Wotan observa con terrible dolor el cadáver de su hijo. Se gira y le dice a Hunding:
-"Esclavo, ve, ve a junto de Fricka y dile que he cumplido lo que le juré...ve...ve..." y, a un gesto despreciativo de su mano, Hunding cae al suelo fulminado.
Al dolor sucede la ira en el corazón de Wotan:
-"¡Pero Brunilda!
¡Ay de la criminal!
¡Terriblemente será castigada
la insolente
si mi corcel la alcanza en su huida!"
Se monta en su corcel e inicia la persecución de Brünhilde...el telón cae en medio de una absoluta tormenta orquestal, quedando tendidos en escena los cadáveres de ambos, de Hunding y de Siegmund...
*Hunding viene de "Hund", en alemán "perro". Recordemos que Siegmund dice que su padre se llamaba (o le llamaban) "Lobo"...aquí hay una contraposición entre lo salvaje y lo domesticado, lo libre y lo esclavo etc....ya sé que no es lugar para este tipo de reflexiones, pero no me he podido resistir 


ACTO III


(Donde, tras tantas horas, hasta Brünhilde se queda dormida...  )
Bien, este acto comienza con la famosa cabalgata de las Walkyrias (con la que me pasa lo mismo que con el bolero de Ravel...tanto oirla por todas partes que no la soporto). Las Walkyrias andan revoloteando de peñasco en peñasco cantando sus hazañas cuando entra Brünhilde a toda velocidad, melena al viento y corcel agotado, con Sieglinde.
-¿Qué te pasa, Brünhilde? -preguntan las walkyrias- ¡Ni que te persiguiese el espíritu de Rossini!
Y Brünhilde les cuenta todo....las Walkyrias se asustan y le dicen que cómo se le ha ocurrido desobedecer a Wotan. Brünhilde sólo piensa en salvar a Sieglinde, pero las Walkyrias se muestran reacias a ayudarla (desde luego, la ira de Wotan es como para temerla).
Entonces, Sieglinde, que había estado callada todo este rato, con un tono muy sereno, dice:
-"No sufras por mí:
sólo me conviene la muerte.
¿Quién te ordenó, virgen,
sustraerme al combate?
Allí, en la liza,
hubiera recibido el golpe
de la misma arma
que abatió a Siegmund:
¡el fin hubiera encontrado
junto a él!
¡Lejos de Siegmund, de Siegmund,
estoy ahora!
¡Estaríamos unidos por la muerte!
Si no debo maldecirte,
virgen, por haberme salvado,
oye, entonces,
mi súplica:
¡clávame tu espada en el corazón!"
Sieglinde sólo quiere morir, pero Brünhilde tiene una noticia que darle (como hija de Erda, Brünhilde tiene ciertas dotes visionarias), algo que va a convencer a Sieglinde:
- ¡Vive, oh mujer,
por amor de tu amor! (qué maravilla!)
Salva la prenda
que recibiste de él:
¡un hijo crece en tu seno!
Sieglinde, ante esta noticia, se desespera: "¡Sálvame, sálvame! ¡Salva a mi hijo!"...e implora a las Walkyrias su protección. Éstas siguen remisas a ayudarla, pero finalmente Brünhilde le dice a Sieglinde que huya al bosque donde Fafner vive con el Anillo, pues allí Wotan no se atreve a entrar.
Brünhilde se despide de Sieglinde con uno de los momentos clave del Anillo:
- ¡Vete lejos,
rumbo al este!
Con valiente obstinación
soporta todas las fatigas,
hambre y sed, zarzas y piedras;
¡ríe si la necesidad,
si el sufrimiento te maltrata!
Debes saber una cosa
y defenderla siempre:
¡al más sublime
héroe del mundo
cobijas tú, oh mujer,
en el seno protector!
(Extrae los pedazos de la espada
de Siegmund de debajo de su
coraza y se los alarga a
Sieglinde)
Guárdale bien
los fuertes pedazos de la espada:
del campo de batalla de su padre
los sustraje felizmente.
El que, de nuevo forjada,
blandirá un día la espada,
reciba de mí su nombre:
¡"Sigfrido", la alegre victoria!
A lo que Sieglinde contesta:
¡Virgen magnífica!
¡A ti, fiel,
debo sagrado consuelo!
Por él,
por el que nosotras amábamos,
salvaré yo lo más amado:
¡sonríate algún día
la recompensa de mi gratitud!
¡Adiós!
¡Te bendice el dolor de Sieglinde!
En esas primeras frases de Sieglinde suena por primera vez un Leitmotiv, el de la "redención por amor", que será fundamental en la Tetralogía. Las dos mujeres, la Walkyria que se va a enfrentar con su destino y la mujer embarazada que va a huir sola a un peligroso bosque, se despiden.
(ummmm...creo que voy a hacer un juego de las versiones de este maravilloso momento Sieglinde-Brünhilde)
Entra Wotan, hecho una furia, y pregunta a las Walkyrias que dónde está Brünhilde...ellas intentan disimular, pero Wotan no está como para juegos y Brünhilde aparece: -"Aquí estoy, padre, dispón el castigo"
Wotan la aniquila con la mirada y le dice que su castigo será perder la condición de Walkyria...dejará de ser inmortal, la dormirá y será arrojada a un camino para que el primero que pase la posea.
Las Walkyrias se asustan y claman por el perdón, pero Wotan, más cabreado que cuando Alberich perdió el Anillo, les dice que como no desaparezcan en 0,5 les va a pasar los mismo a ellas. Las Walkyrias (que muy heroicas y todo lo que se quiera, pero en el fondo son unas cretinas  ) se esfuman.
Brünhilde, medio desmayada de la impresión (comprensiblemente: es bastante duro que un padre te diga: "Te voy a dormir y a lanzar a un camino para que el primero que pase te viole y te lleve a su casa a lavar los platos"), se recompone poco a poco (momento musical maravilloso, por cierto, y primero tímidamente y después más decidida, le dice):
- ¿Fue tan infame
lo que cometí,
que castigas
tan vergonzosamente
mi crimen?
¿Fue tan bajo lo que te hice,
que me humillas
tan profundamente?
¿Fue tan deshonroso
lo que perpetré,
que mi falta
te roba ahora la honra?
¡Oh, di, padre!
Mírame a los ojos:
calma la cólera,
reprime el furor,
y explícame claramente
qué oscura culpa
con rígida obstinación te obliga
a repudiar a tu más querida hija.
Wotan le dice que ella le ha desobedecido y ella lo admite, pero también le dice que ella se limitó a seguir su corazón, que por fin ha sentido el amor, y la compasión y que defender a Siegmund fue, en cierto modo, cumplir su voluntad. Wotan cede poco a poco (el diálogo entre ambos dura decenas de minutos, seré breve, pero aviso que aunque sea sólo leerlo ya merece la pena). Brünhilde se siente enardecida por los sentimientos que recién acaba de descubrir, pero Wotan debe castigarla.
Entonces, Brünhilde se atreve a hacerle una petición
-"Castígame, padre, pero no permitas que uno cualquiera me tome! extiende un fuego mágico a mi alrededor! que sólo un valiente pueda pretenderme!"
-"Pides mucho"
-"No, padre, mírame a los ojos, cumpleme esto...cúmplele esto a tu hija favorita, a la que nunca más vas a ver!"
Y Wotan se derrumba (comienza aquí el famoso "Adiós de Wotan"), se despide de ella con mucha dulzura y después, con un beso, la deja dormida y le arrebata la inmortalidad. La tiende en una roca y la mira compasivamente. Entonces golpea con su lanza la roca e invoca a Loge:
- !Loge, oye!
Igual que te encontré
por primera vez, siendo ígneo fuego;
como un día te me escapaste
convertido en errabunda llama,
¡igual que entonces te até,
te ato ahora!
¡Arriba, oscilante llama,
rodea de fuego la roca!
Y, al instante, un fuego mágico rodea la roca. Wotan clama:
-"¡Sólo quien no tema la punta de mi lanza podrá atravesar este fuego!".
Como nos dice la acotación que hizo Wagner a este final de la obra, "Wotan extiende la lanza como para el conjuro. Después mira apenado a Brunilda, se vuelve lentamente para partir, y aún mira una vez más hacia atrás hasta que desaparece a través del fuego".
Allí queda Brünhilde, dormida y rodeada de un fuego mágico, esperando que alguien sin miedo la despierte y rompa el conjuro. Wotan nunca volverá a ser el mismo después de este trance... 

Der Ring des Nibelungen en Forgotifyers

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